El nombre de Fundamentium es una declaración de intenciones, una promesa sobre mi forma de trabajar y mi objetivo al abordar cada nueva infografía científica. Mi prioridad es transmitir la información clave de una forma comprensible y clara.

A diferencia de las agencias de diseño e infografía, nunca pongo la estética por delante del contenido. En ciencia, medicina y tencología los contenidos deben comprenderse y el público debe llegar facilmente al núcleo informativo de lo que ve.

Acceso la información visual

El acceso a la información visual, como una infografía artística, tiene un orden establecido:


  1. Captación de la atención: en primer lugar la audiencia se encuentra con un producto estéticamente llamativo y elegante que atrapa su atención. En un mundo saturado de información la estética es necesaria para tener la oportunidad de transmitir un mensaje.
  2. Acceso al contenido: una vez el lector o espectador comienza a consumir la información, entenderá la estructura interna de la misma y empezará a relacionar lo que ve con lo que ya conoce.
  3. Comprensión del mensaje: por último, el mensaje se entiende y se incorpora a su conjunto de conocimientos.

Es decir, la información se consume del exterior al interior, comenzando por lo más trivial y avanzando hacia lo relevante.

La mayor parte de las veces, cuando un profesional del diseño o la infografía afronta un proyecto, trabaja en ese mismo orden: definiendo en primer lugar los elementos visuales y ordenando y añadiendo textos después.

Tal vez eso sea útil para mensajes triviales y sencillos… pero la ciencia que debes comunicar no es trivial ni sencilla. Esa forma de trabajar hace que los mensajes no se comprendan bien, no estén bien estructurados en torno al mensaje.

Tras más de 16 años trabajando en medios como El País y El Mundo, he creado un método de trabajo exclusivo en el que recojo lo mejor de la forma de trabajar de los periodistas y lo adapto a las necesidades de la comunicación científica.

El método Fundamentium

En este método exclusivo trabajo justo en sentido contrario al habitual, desde dentro hacia fuera.

Comienzo por elaborar el mensaje, y dejo para el último paso la ilustración y el diseño.

Al empezar por lo esencial (el mensaje) y dejar para el final lo accesorio (el aspecto) consigo que la información científica esté organizada de forma clara y coherente.

  1. Núcleo: Tu mensaje
    Primero decidimos juntos el mensaje clave a comunicar y la información técnica que debe apoyarlo. Hablaremos del objetivo de tu comunicación, completaremos un briefing, recopilaremos toda la información y entrevistaré a un experto en la materia.
    Al tener la información completa y clara antes de empezar, la infografía cumplirá su objetivo de comunicar tu mensaje de forma efectiva.
  2. Manto: La estructura
    El producto informativo crece en torno a ese mensaje. Realizo un boceto de la infografía, organizado sobre ilustraciones muy esquemáticas.
    Dejamos de lado los detalles visuales, por lo que nos centramos en mostrar el mensaje con mayor claridad.
  3. Corteza: La apariencia externa
    Finalmente creo las ilustraciones, animaciones, diseños o gráficas que harán que la audiencia sienta la necesidad de consumir tu información. Solo abordo este paso cuando la información y la estructura están claramente definidas.
    Así, la ilustración y el diseño no trabajarán para decorar, sino para potenciar el mensaje.

Por tanto, al iniciar un proyecto de comunicación científica o médica mediante infografías, nunca empiezo por mis imágenes, sino por tu mensaje.

Porque lo que necesitas es comunicar tu mensaje de forma clara y atractiva, no decorarlo.