Infografías sobre microorganismos para el Museo Nacional de Ciencias Naturales

Cuando uno se dedica a crear infografías científicas, que éstas acaben expuesta sen el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) es una ocasión para celebrar.

Se ha inaugurado en Madrid la exposición «Microbiología: explorando más allá de lo visible», que celebra los 250 años del Museo y los 75 años de la Sociedad Española de Microbiología (SEM).

Si quieres verlos, puedes visitar la exposición en Madrid, hasta el 8 de diciembre de 2021. Luego, la exposición recorrerá diferentes museos de España durante el año 2022.

Yo he creado 4 paneles de 1,70m de anchura, que introducen las cuatro secciones de la exposición y descubren diversos aspectos curiosos y poco conocidos de los microorganismos.

Microorganismos: diversos y ancentrales

El primer panel es el que nos permite ver la importancia de los microorganismos en la biosfera.

Fotografía de José María Cazcarra.

Tiene un calendario de la historia de la Tierra condensado en un año.

En el calendario vemos que del 1 de enero al 28 de febrero no había vida, pues esta apareció el 1 de marzo.

A partir de allí, en los 10 meses restantes, los microorganismos han estado presentes.

En cambio, los organismos pluricelulares (como nosotros mismos, las plantas, los gusanos…) aparecieron el 21 de octubre. Los dinosaurios se extinguieron el 26 de diciembre, y el Homo sapiens apareció a las 23:37h del 31 de diciembre.

23 minutos de existencia del ser humano frente a 10 meses de los microorganismos.

Este tipo de metáforas visuales son de gran ayuda cuando estamos hablando de magnitudes poco abarcables (miles de millones de años).

Además, en ese panel hay un árbol de la vida, formado en su inmensa mayoría por microorganismos.

Por último, una comparativa de tamaño de varios microorganismos, donde quería explicar que, entre los propios microorganismos hay mucha variedad de tamaños,

Como hablar de tamaños microscópicos es complejo, lo que hice fue mostrar cómo serían esos microbios si los ampliásemos un millón de veces.

Así, el virus de la polio es del tamaño de una canica (1,5 cm), la bacteria intestinal Escherichia coli mide 2 metros, el parásito de la malaria 15 metros… y la bacteria más grande, 750 metros de diámetro: tan grande como una montaña.

Decir que el virus de la polio mide 15 nanómetros y la bacteria más grande 750 micras… apenas se entiende.

Es más claro e impactante decir que ambos se diferencian en tamaño tanto como una canica de una montaña.

De nuevo, la infografía consigue enviar un mensaje que se queda grapado en la mente del visitante.

Los microorganismos están por todas partes

En el segundo panel expico cómo los microbios están presentes en todos los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Hemos buscado ejemplos de microorganismos que viven a mayor profundidad (bajo tierra o en fosas marinas), bacterias y hongos que viven suspendidos a 15 km de altitud, bacterias que flotan en el océano…

También aquellos que viven en nuestro cuerpo, en simbiosis con nosotros, con otros animales o con las plantas, así como los que viven en hábitats extremos en los que nosotros no duraríamos ni medio asalto.

Una infografía que muestra una escena así es la mejor forma de visualizar de golpe muchos lugares y acontecimientos.

Su impacto en nuestra vida: efectos buenos y no tan buenos

Solemos asociar los microorganismos con enfermedades y problemas sanitarios, aunque lo cierto es que también son responsables de nuestra salud: sin ellos, enfermaríamos en seguida.

En este panel muestro varios aspectos de nuestra vida cotidiana en los que los microorganismos tienen un efecto doble: pueden perjudicarnos, pero también juegan un papel esencial.

Los efectos negativos están ilustrados por arriba, en naranja. Los efectos positivos van por debajo, en azul verdoso.

Por ejemplo, es cierto que los microorganismos degradan nuestra comida. De hecho, hemos desarrollado multitud de estrategias para evitarlo o retrasarlo: el refrigerado, los conervantes, las latas, los tratamintos a alta temperatura, el envasado al vacío, el desecado, el salado…

Pero por otra parte, sin ellos no tendríamos nada que llevarnos a la boca: no solo son necesarios para obtener queso, pan, queso, yogures, bebidas alcohólicas.. es que sin ellos no podrían crecer las plantas, ni vivirían los animales que se alimentan de ellas. Ni siquiera habría peces.

Como ves, en esta infografía he relatado una serie de acciones cotidianas para relacionarlas con la importancia de los microorganismos en nuestra vida. Generalmente para bien… a veces, para mal.

Este tipo de infografías, que cuentan una historia, es perfecta para meternos en una acción, verla paso a paso, comprendiendo casa paso y sus implicaciones.

Utilizo mucho este tipo de infografías para explicar paso a paso cómo se realiza un tratamiento, el funcionamiento de un fármaco, o cosas así. El lector te va a seguir más fácilmente porque ve cada paso y no se pirde en ningún momento.

Antropoceno: retos y oportunidades

Este último panel es una reflexión sobre nuestro futuro y sobre cómo los microorganismos van a tener un papel clave, del que muchas veces no somos conscientes.

Fotografía de Asunción de los Ríos.

Estamos en una década clave para el futuro de la humanidad. Lo que hagamos ahora puede abocar al desastre a las próximas generaciones.

Aquí he dividido los retos de la humanidad en tres tipos: sociales, ambientales y económicos, cada uno con un color identificativo.

Sobre una ilustración de nuestro planeta detallo los diferentes retos que tenemos por delante, como la crisis climática o la lucha contra el hambre, y explico en qué aspectos debemos tener en cuenta a los microorganismos.

Como ves, en este caso la infografía nos sirve para estructurar una información de algo que no ha sucedido, es una forma de visualizar un futuro que aún está por llegar. No puedes mostrar algo que aún no existe… salvo que uses infografías, claro 😉

Forma de trabajo

Unos paneles así no se crean de la noche a la mañana. Hace falta un proceso laborioso, que comienza por plantear con detalle qué queremos conseguir.

Para que la información sea científicamente rigurosa, conté con la ayuda de Ignacio López Goñi, microbiólogo y comunicador científico (Premio CSIC-Fundación BBVA de Comunicación Científica en 2021), a quien acosé a preguntas sobre cada uno de los paneles.

Me encanta esa parte: cuando un experto me pasa la información que quiere contar, me pasa muchas cosas interesantes… pero para mí eso es solo el principio.

Luego me pongo frente a él, y comienzo a entrevistarle. Es allí donde sale oro puro. Cuando descubres cosas que el experto sabe pero que da por hechas, cuando encontramos relaciones y ejemplos… Hay que saber exprimir al experto, es así como la infografía conseguirá contar algo interesante, que flipará a los que la lean.

Ignacio López Goñi

Catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra. Premio CSIC-Fundación BBVA de Comunicación Científica. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología (SEM)

En estas infografías Heber nos ayudó a mostrar de manera sencilla, visual y atractiva algunos de los aspectos más importantes de la exposición.

De un vistazo, pero con rigor muestran conceptos complejos que, para describirlos en un texto, necesitaríamos varios folios.

Hacen atractivos y fácil de seguir varias historias sin que el espectador se pierda.

Emplea ejemplos y comparaciones cotidianas muy sencillas de entender y que te permiten asimilar conceptos complejos difíciles de explicar.

Recomendaría el uso de este tipo de infografías en exposiciones o museos, donde se abusa del texto. Texto que la mayor parte de los visitantes no leen en su totalidad, perdiendo así gran parte del mensaje y sentido de lo que se expone.

Este tipo de infografías hacen muy fácil seguir la visita. La infografía es una herramienta perfecta para la difusión de temas de ciencia.

Asunción de los ríos

Científica titular del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), comisaria de la exposición

Para esta exposición sobre microorganismos buscaba unas infografías atractivas y modernas, pero informativas, con contenido científico riguroso.

Heber ha creado unas infografías muy vistosas y que gustan a mayores y niños.

Lo que más valoro es su sencillez, así como su equilibrio entre sentido estético y contenido científico.

Veo cómo los visitantes se estudian las infografias, y les oigo exclamar:

«¡Ala, mira que guay! ¡Qué buena manera de presentarlo, esto ya no se me olvida!»

Recomendaría las infografías de Heber Longás a responsables de exposiciones, porque ayudan mucho a aclarar conceptos de forma atractiva.

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