A muchos, cuando hablan de ciencia, les gusta parecer listos y usar tecnicismos incomprensibles y tal.​

Otros prefieren que les entiendan.

Si es tu caso, tal vez te interese lo que te voy a contar

Verás:

Siempre que alguien quiere explicar un tema científico complejo con textos llenos de definiciones y tecnicismos, varias personas mueren de aburrimiento.

Y su mensaje se extingue antes de llegar a ningún lado.

El aburrimiento mata la comunicación.

Esto es así, ya siento ser un aguafiestas.

Además, ocurre otra cosa:

El mundo cada día es más y más visual.

Las redes sociales giran en torno a las imágenes, y todos nos hemos adaptado a eso con gusto.

Lo mismo que a lo de no aburrirnos.

Y ya no hay vuelta atrás.

Lo vemos normal en todos los aspectos de nuestra vida, incluso en el ámbito científico.

Así que la ciencia, para estar al día, para conectar con otras personas (aunque sean científicos) debe hacer lo mismo.

La ciencia no puede ser aburrida, y tiene que ser visual.

Por eso, cada vez se comunica más mediante infografías científicas.

Pero cuidado, que no vale cualquier cosa.

Todos estamos acostumbrados a consumir contenidos visuales, de calidad, y no nos vale cualquier gráfico hecho de mala manera en Powerpoint.

Como espectadores no nos conformamos con un apaño.

Ya no basta únicamente con usar figuras:

Ahora hay que saber diseñarlas bien.

Por eso…

Saber crear infografías científicas para que tu ciencia se entienda clarinete es una habilidad cada vez más valiosa.

Si estás leyendo esto seguramente ya te tienta explicar las cosas de forma visual, llamativa y atractiva.

Creando infografías científicas.

Pero no nos engañemos: lograr eso no es fácil.

 

Hay herramientas por ahí, claro, y muchos tutoriales para usarlas.

Pero las herramientas hacen solo lo que les pides.

En esas herramientas puedes colocar una célula y unas flechas, pero eres tú quien debe explicar los conceptos.

Y explicar la ciencia con infografías no es una tarea sencilla, porque la ciencia es muy compleja.

En eso las herramientas te dejan a tu suerte, porque las herramientas no saben explicar ni un carajo.

Eres tú quien debe aprender a explicar mediante infografías.

Y si te pones a aprender por tu cuenta, te puede pasar lo que le pasó a mi amigo Dani:

Presta atención, que hay mucho que aprender aquí.

Estudiando Biología en la Universidad, a Dani y a mí nos entra el gusanillo de patinar.

Es por culpa de nuestro amigo Xabier, que usa patines en línea desde hace muchos años y alcanza unas velocidades increíbles.

No patina por pistas aburridas, no:

Xabier se recorre Pamplona como una centella por calles, parques y aceras.

Le hemos visto alguna vez, y cuando patina rápido parece un jodido videojuego, esquivando papeleras y saltando rampas y escalones.

Dani y yo llevamos mucho tiempo escuchando a Xabier hablar del patinaje y tenemos unas ganas locas de aprender.

Ya sabes, esas ganas que no puedes más.

Y tenemos 19 años, con lo que todo es mucho más intenso e imparable.

 

Nos compramos patines y quedamos los tres un día, por fin.

Es un momento solemne:

Dani se calza unos patines por primera vez en su vida.

No se le ve muy estable, la verdad.

Pero está encantado, feliz.

 

– ¿Y qué hago ahora? – Pregunta Dani.

Xabier, nuestro gurú sobre ruedas, le dice:

– Muy fácil, patina por aquí.

– ¿Por esta cuesta?

– Sí, claro, ¿por dónde si no? Así es como se aprende, lanzándote.

Dani duda: la cuesta es muy pronunciada.

Pero tiene muchas ganas, hay una emoción que nos crece en el pecho cuando pensamos en patinar como balas, y ni se nos pasa por la imaginación echarnos atrás.

Y confiamos en Xabier, él es nuestro gurú.

Si él lo dice, se hace.

 

Así que Dani obedece y enfila la cuesta.

Comienza despacio, pero en seguida va ganando velocidad…

Quizá pienses que ahora es cuando te digo el instinto que lleva dentro hace que conecte con los patines, las ruedas, el asfalto y la madre Tierra.

Que sus nervios templados le indican cómo mantenerse en pie y controlar la inercia y el equilibrio, tal y como lo hicieron nuestros antepasados cuando domaron caballos por primera vez.

Que su deseo de patinar es tan intenso que consigue aprender movido por su fuerza de voluntad y por su confianza en alcanzar ese objetivo.

Que Dani consigue bajar la cuesta patinando como nadie, y que nosotros le aplaudimos orgullosos…

 

¿Es eso lo que ocurre?

¡Joder, claro que no!

Esto no es una película barata, es una historia real.

La cuesta es muy empinada, y hacia el final hay una curva.

Dani a duras penas se mantiene en pie, y nadie le ha explicado nada sobre cómo se patina.

Así que va acelerando más, más, y más, hasta que comienza a hacer aspavientos con las manos y a gritar de terror.

– ¡¡No puedo paraaaaar…!!

Y se estampa con un coche aparcado haciendo mucho ruido.

Al menos el coche está aparcado, en eso tiene suerte…

Cuando llegamos a su lado, está tendido en el suelo, dolorido, y se ha hecho bastante daño en una rodilla.

(Por supuesto, no llevamos rodilleras ni ningún tipo de protección, para qué)

– Cabrón, ¿cómo me tiras por una cuesta si no sé frenar ni girar? ¿Qué coño pensabas que iba a pasar?

No podemos evitar reírnos.

Los tres en el suelo, a carcajada limpia.

 

Después de aquello, Dani camina cojo durante varias semanas y tarda mucho en volver a calzarse unos patines.

Benditos 19 años: si le pasa esto hoy, con cuarenta y pico, te digo yo que tiene que ir al traumatólogo.

Todavía hoy nos descojonamos cuando hablamos de aquello.

Es evidente que Xabier no fue un buen profesor, que no supo guiarnos ni nada parecido.

Pensó que lanzándonos ya aprenderíamos.

Y claro, la hostia fue monumental.

Si decides crear infografías por tu cuenta te puede pasar algo parecido.

A ver, es cierto que no va a peligrar tu integridad física…

Pero sufrirás otro tipo de accidentes:

El más común es que NADIE entenderá tu infografía. No sabrán qué diantres estás queriendo contarles con ese revoltijo de flechas y dibujos.

Ese es el principal problema, y el más grave.

Pero también te puede pasar que la infografía sea fea, hortera, desordenada, caótia…

…y que lance a los 4 vientos el mensaje de que eres cutre, de que tu ciencia es cutre.

Y eso no te interesa en absoluto.

¿Porque pasará eso?

Pues porque si te lanzas a diseñar infografías sin una guía, no vas a saber hacer muchas cosas.

Quizá te fijes en cómo lo hacen otros, pero eso no te va a dar ninguna pista, pues en el sector científico y médico se diseña francamente mal.

Tampoco vas a saber cuál es el proceso para transformar un concepto científico en una narrativa visual y fácil de seguir.

Nadie te ha enseñado nunca nada parecido, y copias lo que ves por ahí, sin ton ni son.

Y como mucho crearás infografías mediocres, que ya no sirven: la sociedad está acostumbrada a unos mínimos que no se alcanzan por ciencia infusa.

Para cambiar eso, he creado esta formación:

Curso: “Crea una infografía científica”

En este curso aprenderás, paso a paso, como crear una infografía científica que explique casi cualquier cosa que necesites explicar.

Aprenderás a utilizar una herramienta sencilla, ideal para crear infografías biomédicas.

Y sobre todo, aprenderás a pensar de forma visual.

A crear narrativas gráficas que te sirvan para traducir conceptos científicos complejos a infografías llamativas y sencillas.

Todo eso, sin tirarte por una cuesta a lo loco.

Paso a paso, para que sepas qué hacer en cada momento.

Para que no tengas ninguna duda.

Para que no termines con un accidente: con una infografía mal diseñada, fea, y que no se entiende.

(Así es como son el 90% de las infografías en el mundo científico y médico, por desgracia)

¿Qué pasa si compras el curso?

Que te doy acceso automático e inmediato a una plataforma online en la que he subido todo el contenido.

Allí tienes 20 vídeos que duran un total de 2 horas y media, en los que te explico, paso a paso, cómo crear una infografía científica.

Te pongo un ejemplo pensado para que vayas haciéndolo a la vez que ves cómo lo hago yo.

Lo sigues paso a paso, conmigo, siguiendo mis indicaciones.

Lo harás en una herramienta que es gratuita y que es muy fácil de aprender.

La irás dominando sobre la marcha, mientras creas una infografía.

Te resultará extremadamente sencillo.

Tan sencillo, que pensarás que no puede ser tan sencillo.

Pero es sencillo si haces el curso, claro.

Si no, pues no.

Un tipo de infografía para dominarlos a todos

A medida que vayas avanzando en el curso irás cogiendo soltura con la herramienta que te enseño, y verás que allí puedes explicar casi cualquier tema biomédico, sin sudar.

Todo ello lo harás con el tipo de infografía más versátil de todas, el tipo de infografía que yo utilizo más frecuentemente en mis propios trabajos.

Te explicaré diferentes aplicaciones de este tipo de infografía para que te resulte todavía más útil y la uses para lo que te dé la real gana.

Para que te hagas una idea: yo la he usado para explicar infecciones de virus, para mostrar cómo ha sido un atentado de ETA y para detallar el funcionamiento de una plataforma tecnológica.

A eso me refiero cuando te dio que sirve para casi todo.

Crearás la infografía con ilustraciones atractivas que dispones en la herramienta, y la dejarás lista para publicar.

También te enseñaré un truco totalmente legal que te permitirá saltarte las restricciones que la herramienta pone para que pagues al exportar tus infografías.

Un par de clics, y no necesitas abonar ni un euro para este paso.

(eso mientras el truco sirva, que cualquier día se darán cuenta y lo corregirán)

Solo con ese truco ya te vas a ahorrar el precio de este curso.

Así que yo lo veo un negocio redondo.

Bueno, no me quiero enrollar mucho.

Si crees que aprender infografía es una habilidad útil para ti, puedes comprar el curso aquí:

Curso
"Crea una infografía científica"

75
  • Acceso a todos los vídeos en la escuela online
  • Contenido disponible 24h
  • Acceso a futuras actualizaciones del curso

Pago 100% seguro y encriptado con tarjeta de crédito.

Si a estas alturas de la página y por el precio que cuesta no tienes claro si apuntarte, quizá es que no necesitas aprender a explicar tu ciencia mediante infografías.

Y no pasa nada, por supuesto.

Pero si lo que quieres es más información, ahí va:

He elegido esa herramienta porque es fácil de usar y tiene muchas ventajas respecto a otras que hay por ahí.

Ahora es cuando tú me preguntas:

– Heber, ¿y qué herramienta es esa?

Pues no te lo voy a decir. No hasta que compres el curso.

– ¿Y por qué no me lo dices? ¿Es una estrategia para vender más?

Bueno, un poco sí, no te voy a engañar.

Pero sobre todo es por otra cosa.

Verás:

Has llegado hasta aquí y te has concienciado de que deberías aprender a crear infografías científicas.

Si ahora yo te digo el nombre de una herramienta, te irás corriendo a probarla, y te olvidarás de mí.

 

¿Y qué ocurrirá?

Pues que aprenderás a manejar la herramienta (porque es sencilla), pero no sabrás cómo plantear infografías, no aprenderás a pensar como un infografista.

Y estarás como mi amigo Dani con sus patines nuevos: que los tenía, sabía abrochárselos… pero no tenía ni puñetera idea de cómo patinar con ellos.

Y eso es lo que quiero evitar.

 

Así que este es el trato:

Cuando te apuntes al curso, te diré qué herramienta es. Así ya podrás ir a usarla.

Pero lo harás con mi acompañamiento.

Te enseñaré lo más importante de la herramienta (que es sencillo).

Pero sobre todo te enseñaré los fundamentos de cómo crear una infografía científica.

Eso es lo que tiene valor, por eso es por lo que deberías apuntarte a este curso.

La herramienta que realmente debes aprender a usar es tu cerebro.

Lo demás son complementos.

Si no sabes cómo pensar de manera visual, la mejor herramienta del mundo no te servirá de nada.

Te lo aseguro, hazme caso.

 

Bueno, te sigo contando cosas del curso:

¿Y vale la pena apuntarse?

Buf, a menudo has ido a preguntar.

Yo he creado el curso, ¿qué crees que te voy a decir? Pues que es cojonudo y que si te apuntas no te vas a arrepentir.

Le he dedicado todo mi esfuerzo para que cada vez más personas del sector científico aprendan a comunicarse mediante infografías.

Además, cada cierto tiempo actualizo los vídeos para que el curso siga siendo válido.

Y los alumnos que han hecho el curso están encantados con él y han aprendido mucho.

Pero la realidad es que solo tú puedes saber si te compensa o no.

 

Eso sí, debes tener clara una cosa:

El curso no hackea tu cerebro y te convierte en un infografista de forma pasiva, como cuando Neo se conecta a Matrix para aprender Kung-fu en unos segundos.

Así no funciona esto.

Si solo vas a ver los vídeos como si fuese una serie de Netflix, pues te quedarás igual.

Debes prestas atención, tomar notas y practicar.

De esa forma sí que notarás una gran mejoría en la forma en que te comunicas de forma visual.

Sobre todo si te pones manos a la obra, si aplicas lo aprendido.

Dicho esto, apuntarte o no, es tu decisión.

Curso
"Crea una infografía científica"

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  • Contenido disponible 24h
  • Acceso a futuras actualizaciones del curso

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